En la cima (I)
Carlos February 1st, 2010
Sudando, se sentaron encima de dos piedras. Como si fueran gemelos, mantenían la misma pose: las manos en las rodillas, el cuerpo inclinado hacia delante, la boca abierta y la respiración agitada.
- ¡Buah! ¡Estoy muerto!
- Si, yo también. Este último tramo ha sido más duro de lo esperado pero lo hemos conseguido, hemos llegado a la cima, Toni.
- Ha valido la pena, echa un ojo a las vistas sobre la ciudad.
Sebas se levantó y se acercó al saliente, las vistas eran preciosas. Se divisaba la gran ciudad por completo, de punta a punta. Tenían cierta experiencia senderista en tierras lejanas a la suya pero nunca habían subido a aquel monte tan cerca de casa, quizás por menosprecio a una ruta que prácticamente no aparecía en ninguna guía ni era muy comentada entre los amigos y compañeros de fatigas.
- Es increible, me encanta la vista. Voy a echar una ojeada alrededor, no te muevas.
Mientras, Toni se quedó contemplando el paisaje, también estaba fascinado. Se divisaba la mayor parte de edificios representativos de la ciudad como la catedral, el palacio real, el estadio de fútbol, los rascacielos de la zona financiera, etc. Pasados unos minutos se dispuso a escribir en su cuaderno los datos técnicos. Apuntaba cuánto tiempo les había llevado subir, la distancia que marcaba su GPS de mano, el perfil aproximado de la ruta, los hitos más importantes del camino, etc. Empezaba a ponerse nervioso al ver que Sebas no volvía, pensó que le podría haber pasado algo pero no, apareció al rato.
- Toni, ¿qué dice el mapa de aquella zona? – dijo Sebas señalando el lugar por el que había aparecido.
- Déjame ver – Toni escrutó el mapa –Es raro, no aparece nada.
- ¿Nada?
- Si, nada. No hay ni vegetación según el mapa, pero no hay caminos, ni fuentes, ni nada. El mapa no indica nada, debe ser un error de imprenta; no estamos en el sitio más turístico del mundo pero estamos a 20 kms de una ciudad de 3 millones de habitantes.
- Extraño, hay un sendero tras los matorrales pero apenas se ve.
Se acercaron a aquellos matorrales.
- Puede ser un antiguo camino – dijo Sebas – a algún lado llevará.
- Sea lo que sea, recogemos nuestras cosas y nos volvemos. Ya hemos hecho el monte, podemos poner otra aspa a nuestro historial.
- Sigamos el camino, no se trata de poner aspas.
Toni aceptó a regañadientes, él tenía muy claro a qué había venido. En estas cosas a menudo chocaba con Sebas, mucho más impulsivo e imprevisible que él. Dejaron fuera dos barritas energéticas para recuperarse del esfuerzo y recogieron el resto de cosas, cerraron las mochilas y apartando la maleza, se adentraron en aquel pequeño sendero que se dirigía a la nada.
Continúa …
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No sé cómo acabará, pero a mí me da la sensanción de haber leído la descripción de la entrada secreta a un mundo mágico y/o de fantasía. ¿Voy bien?
Mmmm … no vas mal, pero no te confíes
Mañana continua la historia.